Angels With Dirty Faces (Michael Curtiz, 1938) – 114 min

Dirigida por el prolífico Michael Curtiz, se basa en una historia original. Obtuvo tres nominaciones a los Oscar y el premio al mejor actor (James Cagney) del “New York Film Circle”. Fue producida por Samuel Bischoff.

La acción se sitúa en el East Side, de Neva York, en los años 20. Tras quince años de ausencia del barrio, a causa de su reclusión en reformatorios y prisión, William Sullivan, alias Rocky (James Cagney, “Al rojo vivo“, 1949), regresa para encontrarse con su mejor amigo de infancia, Jeremy Connolly, alias “Jerry” (Pat O’Brien, “Con faldas y a lo loco“, 1959), convertido en rector de la parroquia. Por diversas circustancias, Rocky se ve obligado a continuar su carrera criminal en colaboración, no exenta de graves tensiones, con su antiguo compañero James Frazier (Humbprey Bogart, “El sueño eterno“, 1946), su jefe Mac Keefer (George Bancroft) y su banda. También se encuentra con Laury Martin, vecina de infancia, en la que halla el apoyo, la comprensión y la amistad, que tanto necesita. La influencia perturbadora de Rocky sobre los muchachos llega a ser tan grande en opinión del débil y meloso padre Jerry, que éste decide iniciar una campaña pública de denuncia del crimen en la ciudad y, consecuentemente, de su antiguo compañero.

La música de Max Steiner (“Lo que el viento se llevó“, 1939) constituye una delicia para los oídos y una fuente de emociones. Es sobrecogedor el acompañamiento de la escena final: se inicia con un fragmento que sugiere un akelarre de brujas y diablos (presagio de la muerte), continúa con una breve secuencia del “Gloria” y finaliza con una magnífica melodía de salvación y triunfo. La fotografía ofrece un soberbio juego de contrastes de negros y grises diversos, que se transforman en opresivos hacia el final de la obra, de la mano de un inspirado Sol Polito (“La calle 42“, 1933). Es sobresaliente el travelling inicial, dividido en dos partes, que muestra al espectador la noticia del día, el ambiente del barrio, la imagen de las fachadas de las casas, un organillo de música y el balcón en el que están apostados Rocky y Jerry.

El guión es rico en matices y se caracteriza por la brevedad de las intervenciones y la sinceridad de los contenidos. Los personajes están dibujados con profundidad y coherencia, sobretodo el del protagonista Rocky, víctima de un error de juventud que implicó su conversión en criminal durante su estancia en un reformatorio y en prisión. Ann Sheridan (“El tesoro de Sierra Madre“, 1948) está deslumbrante de simpatía, feminidad y belleza (con un toque de exotismo) en el papel de Laury, amante de Rocky. El papel de Bogart, camino del estrellato, es tan breve como excelente.

Una de las mejores obras del cine de gángsters que tan buenos frutos dio en la década de los 30 en EEUU. Cagney ofrece una de las mejores interpretaciones de su carrera. Curtiz consigue la que, según algunos, es su mejor película tras “Casablanca” (1942). La escena final es de una fuerza extraordinaria.

Nota del autor:
8,0 ████████ (Muy buena)


Written by Miquel Alenyà

Colaborador de LGEcine

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