Título original: The Master
País: EEUU
Primera proyección: Italia, 1 Sep. 2012 (Venice Film Festival)
Duración: 
144 min.
Director: 
Paul Thomas Anderson

Género: Drama

«¿Somos capaces de renunciar incluso a nuestra evolución humana? ¿Al deseo carnal y vicios terrenales que padece el protagonista? ¿Qué ocurre cuando se desmorona esa idea que tanto tenías de perfección sobre alguien? […] Paul Thomas Anderson desmenuza de manera magistral al ser humano en The Master«

Paul Thomas Anderson desmenuza de forma magistral al ser humano. Lo pone a prueba, cuestiona su fe y lo lleva al límite. Freddie Quell, Joaquin Phoenix («En la cuerda floja«, 2005) un veterano de la Segunda Guerra Mundial con trastorno de estrés post-traumático.

Son años de bonanza económica, de progreso, de cambio y en los que hay una importante revolución cultural. Pero no para Freddie Quell, quien no encaja en una sociedad como la de los años 50 en los Estados Unidos, que no lo admite por ser como es, marginándolo, desentendiéndose de él y siendo éste desarraigado de la misma. El salto cuantitativo que viven los Estados Unidos también sirve para dar comienzo a la existencia de sectas religiosas como “La Causa” liderada por Lancaster Dodd, Philip Seymour Hoffman («Los idus de marzo«, 2011). El azar, factor con el que Paul Thomas Anderson juega muy bien, hará que Freddie y Lancaster se conozcan. El primero desea permanecer en un grupo que lo entienda y que lo acepte tal y como es y que al mismo tiempo pueda sentirse realizado. El segundo, encuentra a una persona altamente influenciable a la cual puede posicionar su poder de convocatoria y con ello, conseguir a un seguidor más.

Maravillosas y dignas de cualquier reconocimiento son las interpretaciones. La capacidad para meterse tanto en la piel de Freddie Quell le hace pensar a uno si realmente Joaquin Phoenix tiene un don innato o si el actor se deja llevar por la locura. Sea lo que sea, debo reconocer que no veía a un actor tan implicado en su papel desde Heath Ledger y su Joker en “El caballero oscuro” (2008). Philip Seymour Hoffman encarna al líder de “La Causa”, una persona que se rige por una escala de valores propios, en los que considera que cualquier idea que surja de su cabeza es pura, positiva, creíble y aceptada. Rechaza cualquier razonamiento externo, negando cualquier crítica y arremete contra los que estén en su contra.


El personaje que interpreta Seymour Hoffman da miedo. Nunca sabes por dónde te va a salir ni cómo va a reaccionar. Es un hombre que puede estar tranquilo y de repente intimidarte de una forma inesperada. Impacta la capacidad que tiene su personaje para inventarse historias o argumentos sin lógica ni sentido con los que logra engatusar a las personas. El don de Dodd, es esa capacidad de convicción que logra tener, por lo que por mucho que diga algo sumamente ridículo, logra enmascararlo, transformándolo en un discurso serio pero que en el fondo sigue siendo sin sentido. No hay que menospreciar ni mucho menos el papel de Amy Adams («La llegada«, 2016) que da vida a Peggy Dodd, mujer de Lancaster. Su personaje es clave para comprender al líder de “La Causa”, ya que en la intimidad es ella quien lleva las riendas y quien domina a Dodd recurriendo al sexo o a argumentos contra los que nada tiene que hacer el propio Lancaster. En resumidas palabras, es quien maneja el “cotarro”.

Jonny Greenwood, integrante de la banda de rock Radiohead, colabora por segunda vez con el director californiano realizando una banda sonora que es una auténtica belleza. Algunos acordes me han recordado mucho a los que escuché en el documental “First Orbit” (2011), en los que noté esa sensación de ingravidez y libertad. La BSO sigue una línea muy semejante a los temas que realizó en “There Will Be Blood” (2007), con ritmos cambiantes, discontinuos e impredecibles. Paul Thomas Anderson da importancia a la música y quiere que forme parte de la historia, que cuando salgamos del cine nos acordemos de esa música extraña que veíamos junto a esas imágenes mudas.


Paul Thomas Anderson opta de nuevo por utilizar el montaje como elemento narrativo, dejando al espectador que se deje llevar por las imágenes que va viendo y observe el entorno en el que está el personaje, contemplando lo que hace, siendo en la mayoría de escenas la música, el único soporte descriptivo aparte del visual.

A mi parecer, Anderson remarca y mucho el papel de la fe, haciendo hincapié en que en una época como los años 50, una etapa de posguerra, hubo muchas personas que se aprovecharon de las que no encontraban su fe. Personas como Dodd o instituciones como la Iglesia, logran que sus enseñanzas y doctrinas conquisten a los más necesitados. Y si para ello hay que someterlos a duras pruebas, se hará, tal y como hace Lancaster Dodd, desproveyendo a Freddie Quell de su condición humana prometiéndole cosas. La cuestión es, ¿Somos capaces de renunciar incluso a nuestra evolución humana? ¿Al deseo carnal y vicios terrenales que padece el protagonista? ¿Qué ocurre cuando se desmorona esa idea que tanto tenías de perfección sobre alguien? ¿Volvemos a los orígenes?

 

Nota del autor:
9,0 █████████ (Excelente)

 

 

 

 

Written by Sergio Cuenca

Cofundador LGEcine

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