Título original: The man from earth
País: EEUU
Primera proyección: EEUU, 10 Jun. 2007
Duración: 
95 min. 
Director:
 Richard Schenkman

Guión: Jerome Bixby
Música: Mark Hinton Stewart / Varios
Género: Ciencia ficción. Intriga.
Reparto: David Lee Smith, John Billingsley, Ellen Crawford, William Katt, Annika Peterson, Richard Riehle, Alexis Thorpe, Tony Todd, Steven Littles, Robbie Bryan, Chase Sprague

“[…] Capaz de hacer gigante lo minúsculo, consigue hacer algo tan difícil como aportar, erigiéndose como una didáctica obra […] Una nutrida revisión de nuestros viejos conceptos […] Fantástico enredo que obliga a preguntarse si realmente estábamos equivocados durante todo este tiempo […]”

Minutos después de haber visto esta película, la principal sensación que recorre mi alma es la de una agradable estupefacción producida por la grata sorpresa del regalo que supone esta pequeña joya cinematográfica. Capaz de hacer gigante lo minúsculo, consigue hacer algo tan difícil como aportar, erigiéndose como una didáctica obra completamente necesaria para despertar nuestras neuronas más holgazanas, pues la cinta pone sobre la mesa una nutrida revisión de nuestros viejos conceptos acerca de la vida y la muerte, la religión y la evolución humana, entre otras cosas. Y es que ¿qué pasaría si todo lo conocido actualmente, todo lo que se ha ido aprendiendo mediante el estudio de los entendidos y la experiencia de miles de años, se viese prácticamente dinamitado al aparecer entre nosotros un hombre que afirma llevar vivo 14.000 años? Un hombre que ha sido testigo de los acontecimientos más importantes de nuestra la Historia.

Con un presupuesto que en el mundo del cine debe considerarse ridículo (200.000 dólares), una vieja cabaña y un bien escogido grupo de actores “The man from earth” se sirve de su talentoso y demoledor guión para enganchar al espectador a lo largo de sus entretenidísimos minutos, que hacen fluir las palabras casi sin pausa y aumentando el número de incógnitas que van sucediéndose a cada momento. El director Richard Schenkman (“October 22“, 1998), que hasta el momento sólo había dirigido algunas comedias y películas para televisión de nulo recorrido fuera de las fronteras norteamericanas, se sirve del guión del escritor californiano Jerome Bixby (quien lo comenzó durante los años sesenta y no lo finalizó hasta poco antes de fallecer, en 1998) para montar este grandioso ejercicio. El argumento gira en torno de un tal John Oldman (David Lee Smith), un profesor de Historia que considera que es el momento de mudarse a otra parte, por lo que reúne a sus viejos amigos (profesores, científicos, psiquiatras…) para celebrar una reunión de despedida. Pero allí les revela un hecho increíble que deja atónitos a todos los presentes: dice ser un hombre de Cro-Magnon que lleva vivo entre nosotros desde entonces, hace más de catorce mil años.

Ante tal extraordinaria información, la incredulidad, la risa y la mofa impera en la cabaña donde celebran la reunión, pero las preguntas que se irán sucediendo no harán más que alimentar las dudas. Es a partir de entonces donde comienza a notarse la calidad de la película, inmersa en un crescendo que hace que el guión vaya mejorando según avanza el metraje. Las cuestiones sobre de dónde venimos y lo que somos, lo que estudiamos y aprendemos, nuestras creencias religiosas y conocimientos sobre personajes históricos se suceden mientras cada respuesta eleva nuestro interés sobre la pantalla y refuerza la trama convirtiéndola en un fantástico enredo que obliga a preguntarse si realmente estábamos equivocados durante todo este tiempo, o si simplemente nos sentiríamos como unas inútiles marionetas de revelarse que todo lo que sabíamos no es absolutamente nada. Destacar que, aunque nos encontremos ante una obra de ciencia ficción, todo está basado en el desarrollo de los diálogos que van manteniéndose entre los personajes de la película. Así pues y parafraseando esa famosa frase de cine, sólo un guión para atraparnos a todos.

Todo el reparto cumple con unas agradecidas interpretaciones comandadas por David Lee Smith (“CSI: Miami“, 2003-2010), quien carga de credibilidad a su personaje siendo así capaz de embelesar no sólo a sus compañeros de rol en la película, sino a los propios espectadores. Se añaden únicamente dos piezas musicales a excepción del score de Mark Hinton Stewart (“Cutting it“, 2002), una a la par de uno de tantos brillantes momentos de los que dispone la película, “Sinfonía nº 7, segundo movimiento – Allegretto”, de Ludwig van Beethoven, y para acompañar los créditos de cierre, la canción “Forever” escrita por el propio director Richard Schenkman y cantada por Chantelle Duncun.

Nota del autor:
8,0 ████████ (Muy buena)

Promedio de notas:
7,6 ███████ (Buena)

Filmaffinity: 7,6 | CINEol: 7,3 | IMDB: 8,0 | LGEcine: 7,7

CURIOSIDADES
– Admirable gesto del productor de esta película, Eric D. Wilkinson, quien en una acción sin precedentes agradeció públicamente a los usuarios de internet la distribución sin permiso de “The man from earth” a través de las redes de intercambio de archivo P2P, algo que aumentó el perfil de la película debido a la inmensa popularidad mundial que adquirió. Las gracias se las deberíamos dar nosotros a él. (Wikipedia: “The man from earth” – Edición en inglés)

LO QUE SE DICE EN TWITTER
– “Si alguien quiere ver una película inteligente y fácil de ver, que apunte “The man from Earth”. Una joya.”
@Chexooo 

Written by Sandro Fiorito

Director general de LGEcine

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Charlotte Harris

No me canso jamás de recomendarla. Y no creo haber recibido jamás un “Que coñazo de pelicula” Original, poderosa y una película que muestra que para hacer una buena película de ciencia ficción no se necesita “las últimas técnicas de efectos especiales” o “dirigida en 3D” se necesita simplemente un buen guión.

Sandro Fiorito

Dices exactamente la verdad. Muchas superproducciones se desbordan con impresionantes efectos especiales que al final resultan vacíos, mientras que un guión bien labrado puede conquistarte más que cualquier artificio visual. Un guión, una habitación y como resultado, una maravilla. Me recuerda a la formula Hitchcock.

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