Cabeza borradora (Eraserhead) (1976)

Título original: Eraserhead
País: EEUU
Primera proyección:
España, 22 Oct. 1945
Duración:
83 min.
Director:
David Lynch

Guión: David Lynch
Música: David Lynch
Género: Fantástico. Drama.
Reparto: Jack NanceCharlotte StewartAllen JosephJeanne BatesJudith Anna Roberts

“[...] Combina realidad, visiones oníricas y sueños, que focalizan la atención en cosas tenebrosas, deformes y turbadoras […] Una iluminación aterradora […] Película surrealista de culto. Destinada a los sentimientos, no a la razón, según Lynch […]”

Ópera prima del realizador David Lynch (Montana, 20-I-1946), que dirige, escribe, produce, monta, crea los decorados, los efectos especiales y compone la banda sonora. Trabaja minuciosamente a lo largo de 5 años. Se rueda, entre 1971 y 1977 de modo intermitente, con un presupuesto estimado de 20.000 USD, en escenarios naturales de Beverly Hills, L.A., Pensilvania, Center for Advanced Films Studios (L.A.) y en Greystone Park and Mansion (Beverly Hills), entonces cuartel general de American Film Institut. Producido por David Lynch para American Film Institut y Libra Films, se estrena el 19-III-1977 (Filmex Festival, EEUU).

La acción dramática tiene lugar a mediados de los años 70 en una ciudad norteamericana, muy industrializada y con elevados niveles de contaminación y polución (posiblemente Pittsburg, Pensilvania). Henry Spencer (Nance) es un joven deprimido, asustado, nervioso y asediado por múltiples pesadillas, de las que trata de librarse haciendo uso de la imaginación y su capacidad de concentración. Trabaja como impresor, es enigmático y vive en un apartamento de una sola habitación en un barrio pobre lleno de ruidos, vibraciones y resonancias sonoras, que se prolongan durante el día y la noche. Hace tiempo que no ha visto a Mary (Stewart), con la que mantuvo relaciones sentimentales, es vecino de una muchacha guapa y atractiva (Roberts) y sueña con la chica del radiador (Near). El hombre del planeta (o del espacio) (Fisk) vigila el cielo y la tierra, la vida y la muerte.
El film suma fantasía, horror, drama y ciencia ficción. Combina realidad, visiones oníricas y sueños, que focalizan la atención en cosas tenebrosas, deformes y turbadoras. Uno de los motivos principales de consideración es el bebé nacido prematuramente y de formas no humanas, hijo de Mary. Parece un híbrido de cordero y conejo despellejado, cuya presencia conmueve y estremece. La acción, basada en un guión de 21 páginas, desarrolla escaso diálogo y avanza de manera fantasmagórica, hilvanando lances con la lógica propia de los sueños y la fantasía.

El protagonista parece movido por obsesiones neuróticas que tienden a deformar la realidad: la figura del bebé, el rostro de la chica de la calefacción. Añade reacciones aterradoras como la del pollo servido a la mesa. Incorpora elementos vivos surrealistas: gusanos de formas alargadas parecidas al intestino delgado. Muchos elementos tienen doble sentido, como el peinado de “los pelos de punta” de Henry: evoca un lápiz con una goma de borrar insertada en el extremo superior (como se muestra visualmente). A éste se le añade otro sentido sorprendente algo más adelante. Algunos personajes se presentan rodeados de interrogantes sin respuesta o con respuestas contradictorias, como es el caso del hombre del planeta. Cuando acciona una palanca, aparece Henry inmerso en su mundo oscuro y hermético. ¿Es Henry un sueño del hombre del planeta o éste es un sueño de Henry?

Como en películas posteriores, el realizador hace uso de símbolos, alegorías y metáforas. El primer gusano alargado (sale de la boca) simboliza el contacto sexual de Henry y Mary, los numerosos gusanos que aparecen mientras la chica del radiador canta y baila simbolizan el fuerte deseo que ésta suscita en Henry, la palanca del hombre del planeta evoca la de Arquímedes. El film trata algunos temas de interés general, como el temor a la paternidad, la aversión a la procreación, el desafecto a la descendencia no deseada, la fragilidad y disfuncionalidad del matrimonio por imposición, el rechazo de la comida (inapetencia, anorexia, bulimia), etc. La obra contiene influencias de Buñuel, Breton, Beckett, Kafka, Cocteau, Goya, Keaton, etc.

La música original, de David Lynch, aporta una banda sonora que funde en un solo cuerpo los fragmentos melódicos y los sonidos ambientales, que se musicalizan de cuerdo con las técnicas y estilos avanzados de las llamadas “músicas del s. XX”. La música añadida o adaptada es de Fats Waller. La canción “In the Heaven” es de Peter Ivars. La fotografía, de Frederick Elmer y Herbert Cardwell, en B/N, evoca la estética del expresionismo alemán, con proyecciones de sombras, zonas oscuras saturadas, negros opresivos, una iluminación aterradora y posiciones reiteradas de cámara inmóvil.

Película surrealista de culto. Destinada a los sentimientos, no a la razón, según Lynch.

Nota del autor:
7,0
███████ (Buena)
Promedio de notas:
7,0
███████ (Buena)
Filmaffinity: 6,9 | CINEol: 6,5 | IMDB: 7,4 | LGEcine: 7,5

COMENTARIOS DEL EQUIPO LGE

Sandro Fiorito
Una de las principales cualidades de una buena película es el hecho de saber transmitir sensaciones. David Lynch, desde su primer largometraje, ha conseguido esto gracias a ejecutar desde la construcción de una atmósfera opresora, un espíritu capaz de aislarte por completo del mundo que te rodea durante los minutos que dura su trabajo. En “Cabeza borradora”, Lynch nos acerca a lo más oscuro, solitario y tenebroso de los alrededores de una zona industrial, desde la perspectiva de un miedoso joven llamado Henry Spencer (un excepcional Jack Nance), que tendrá que afrontar las diversas situaciones surgidas desde la neurosis de su afligida novia y el hijo que ha tenido con ésta: un extraño ser de forma indescriptible capaz de producir repulsión y ternura a partes iguales. El resto es pura magia surrealista, el arte de hacer buen cine, de sorprender, ensimismar, aterrar, escapar de nuestros miedos imaginando realidades alternativas y trazar misteriosos lienzos que se quedan almacenados en la retina por la excelencia de su calidad. Como en prácticamente todas las producciones de Lynch, la interpretación del mensaje desemboca en varias vertientes, quedando siempre el espectador como una pieza más del engranaje de la trama. En el que sería el primer largometraje de este realizador se notan unas formas estupendas y una admirable fijación en lo perfecto, pues la obra no deja vacíos, defectos, elementos que sobren o deban ser mejorados: es, en su totalidad, una gran película que absorbe, fascina y atosiga en el buen sentido, construyendo un universo propio de cuyo rey es Jack Nance, con todo ese recital expresivo que tanto me recuerda a su enternecedor personaje de “Twin Peaks”, Pete. 8.

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