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Moulin Rouge (Baz Luhrmann, 2001) – 127 min.-

moulin-rouge-posterUna crítica de MANUEL NAVAS | Colaboración enviada

Pese a que muchos géneros de la época clásica se consideran prácticamente terminados, nunca acaban de morir del todo. De vez en cuando, se descuelgan por la gran pantalla propuestas que tratan de recuperar géneros como la comedia, el cine negro o incluso el western. El género que parecía definitivamente extinto era el musical. Sin embargo, el realizador Baz Luhrmann (Australia, 2008) se empeñó con este film en evitar el certificado de defunción del género.

A pesar de ello, hay que decir que la propuesta de Luhrmann no parece ir encaminada a resucitar el género, sino más bien a servirse de él para ofrecer un espectáculo diferente y novedoso. Luhrmann ambienta su film en un París que, como vemos desde el principio del film, es totalmente irreal, algo que el realizador no se esfuerza nada en desmentir, colocando deliberadamente un escenario de cartón-piedra para reforzar la impresión en el espectador de que vamos a entrar en un territorio de fantasía. Para ello se sirve del París de principios del siglo XX, tomando como excusa los impresionistas retratos de Toulouse-Lautrec (al que también hace aparecer en el film interpretado por John Leguizamo), Luhrmann intenta entrar dentro de tan coloridos retratos recreando Moulin Rouge  con una puesta en escena y una coreografia delirante, dinámica y muy colorista, y con un aspecto anacrónicamente moderno (ya que parece aplicar movimientos actuales a una historia teoricamente ambientada varias décadas atrás), que no por ello deja de ser atrevida, y con una banda sonora en la que podemos reconocer versiones orquestadas de famosos temas de nuestro tiempo, con lo que el realizador termina por romper definitivamente el teórico clasicismo de lo que podría ser una propuesta musical.

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En el apartado técnico podemos ver al Luhrmann más rompedor mezclando lo viejo con lo nuevo sin ningún complejo; y es aquí, en su estilo visual donde, sin lugar a dudas, encontramos los mejores hallazgos del film. La historia  bajo la que se sustenta semejante despliegue visual de medios es otra cosa. En este apartado el autor tira de convencionalismos al retratar una historia de amor imposible-amor sin barreras, entre la principal estrella del Moulin Rouge, Satine (Nicole Kidman), y Christian (Ewan McGregor), un joven escritor que se traslada a París en busca de inspiración (y a fé que la consigue), cuyo amor por ella (sumado a su ingenuidad), podría trastocar los planes del alcahuete Zidler (estupenda caracterización de Jim Broadbent), quien pretende salvar su local vendiendo a Satine a un acaudalado duque (Richard Roxburgh) al que inevitablemente le toca ser el “malo de la película”.

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Si bien hay que reconocer que es un film cuyo contenido está más que manido y resabido, no por ello hay que dejar de admirar la valentía y el atrevimiento de presentar una propuesta conscientemente transgresora y diferente, técnicamente perfecta, tanto en lo que a la cuestión visual y estética se refiere así como a la resolución de las diversas coreografías que salpican el film, junto con la novedosa forma de presentarnos canciones sobradamente conocidas de forma diferente. Gracias a hacernos más ameno todo esto, se le puede disculpar que el apartado dramático y narrativo sea más convencional y menos cuidado, y por ello bastante previsible. Pero es que no se puede tener todo.

Nota del autor:
8,0 ████████ (Muy buena)

Trailer


Written by LGEcine

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