Título original: W.
País: EEUU
Duración: 131 min.
Director:
Oliver Stone

Guión: Stanley Weiser
Música: Paul Cantelon

“[…] Teniendo en cuenta la poca credibilidad que la cinta inspira como documento, he de reconocer que me he entretenido bastante con su visionado […] El objetivo de la película es el de ofrecernos a Bush de un modo completamente fracasado y desinteresado […] Algunas escenas se hacen tediosas debido al excesivo uso de tópicos […] Lo mejor son los “flaskbacks” con los que se retrocede al pasado de Bush y el gran maquillaje de los personajes […]”

El interés de esta película reside en la buena interpretación de Josh Brolin (“No es país para viejos“, 2007) en el papel de un George W. Bush más cercano a una ficticia comicidad que a su realidad biográfica. Teniendo en cuenta la poca credibilidad que la cinta inspira como documento, he de reconocer que me he entretenido bastante con su visionado debido a la forma de representar no sólo a su personaje principal, sino también a algunos de los miembros más destacados y reconocidos de su primer mandato, tales como Dick Cheney (Richard Dreyfuss), Karl Rove (Toby Jones), Conzoleezza Rice (Thandie Newton) y Colin Powell (Jeffrey Wright), entre otros. Nos muestra el lado más personal de Bush, adentrándose en su polémica e irresponsable juventud contada a la manera de Oliver Stone, que se basa en los pocos documentos y testimonios de los que ha podido disponer para narrar la historia de una persona que, de no hacer prácticamente nada, llega a ser el presidente de los Estados Unidos, casi sin inmutarse y todo por obra y gracia del nombre de su padre, también ex-presidente, George H. W. Bush.

Hecho bastante manipulador y mentiroso teniendo en cuenta que el ex-presidente del país más poderoso del mundo no dio precisamente el salto desde su cómodo sofá tejano a la Casa Blanca, sino que previamente ganó la elección a Gobernador de Texas contra una conocida y reputada demócrata del momento, Ann Richards, un hecho bastante meritorio y complicado. También, la película sólo nos muestra el lado menos afortunado de Bush, hablándonos de todos los trabajos que desempeñó sin demasiado éxito pero ignorando su paso por la Guardia Nacional, que sólo se recuerda a modo de referencia en una escena en palabras que Bush padre dirige a su hijo, apodado “W”: “tu paso por la aviación tampoco ha sido muy brillante”. Una lástima que para Stone, convertirse en piloto y aprender a volar el avión interceptor F-102 Delta Dagger como teniente de la Guardia Nacional Aérea de Texas, no sea algo esplendoroso.

Pero insertar este tipo de detalles en el guión dificultaría el objetivo de la película, que es el de ofrecernos a Bush de un modo completamente fracasado y desinteresado, que curiosamente no se muestra con los conocidos tópicos con los que se refieren a su persona, sino que podemos verle como alguien ingenuo, de buen corazón y lejos de la personalidad que podemos esperar de una figura como el presidente de un país. La cinta intenta reflejar que los verdaderos culpables de la mala reputación de Bush no es el propio George, sino el equipo del que se rodeó, que se aprovecha de su ingenuidad. Dick Cheney es ofrecido poco más que como un demonio. Colin Powell es la cara opuesta y paradójicamente uno de los miembros más escépticos y contrarios a la invasión de Irak por parte de los Estados Unidos. Karl Rove, el fiel escudero de armas de la familia durante años, tanto en la Casa Blanca con Bush padre, como en Texas auxiliando a “W” como gobernador y, posteriormente, de nuevo en la Casa Blanca, siempre como consultor político y reconocido por ser el consejero mayor y principal estratega político del ya ex-presidente.

Una vez la película abandona la dudosa pero entretenida juventud de Bush, seguida desde el fondo con una adecuada banda sonora en la que destaca la melodía “Robin Hood”, se encierra entre las paredes de la Casa Blanca para adentrarse en el polémico tema de la Guerra de Irak. Estas escenas se hacen tediosas debido al excesivo uso de tópicos, y por no ofrecer nada nuevo o diferente respecto al tema. Bush quiere invadir Irak por estar literalmente “hasta los cojones” de Saddam, contra el que se enfrentó también su padre durante su mandato. Dice que “no es de recibo que un dictador se dedique a aniquilar a su propio pueblo“. Desde su equipo político, imperan las ansias petrolíferas y planifican la guerra como si de una estrategia comercial se tratara. Colin Powell, a pesar de sus divergencias la apoya, pero deja clara su postura contraria a esta decisión.

En definitiva una película entretenida pero poco ajustada a la realidad. Lo mejor son los ‘flasbacks’ con los que se retrocede al pasado de Bush y el gran maquillaje de los personajes, que recuerdan fielmente a los políticos de verdad. Básicamente se centra en lo que más arriba he citado, hablar de una persona que de la nada llega a la Casa Blanca, algo que de ser verdad ha sido emulado por Barack Obama, el actual presidente, que se labró una muy discreta y breve carrera política iniciada en 1997 en la legislatura del Estado, para después convertirse en senador por el Estado de Illinois en 2005 y, sin apenas experiencia, convertirse en cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos, donde ya tiene menos valoración que su antecesor y protagonista de esta película, George W. Bush, y su partido no deja de perder elecciones en los feudos más tradicionales del Partido Demócrata.

Nota del autor:
6,0 ██████ (Correcta)

Written by Sandro Fiorito

Cofundador de LGEcine

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