Título original: Days of wine and roses
País: EEUU
Primera proyección: EEUU, 26 Dic. 1962
Duración: 117 min.
Director:
Blake Edwards
Guión:
J.P. Miller
Música:
Henry Mancini
Género:
Drama. Romance.
Reparto:
Jack Lemmon, Lee Remick, Charles Bickford, Jack Klugman, Alan Hewitt, Tom Palmer, Debbie Megowan, Maxine Stuart, Jack Albertson, Ken Lynch

“Potente drama […] un análisis sincero y detallado del alcoholismo y sus efectos devastadores sobre las personas […] Film bien construido, correctamente documentado y bien interpretado, de elevado nivel dramático, con música adecuada y excelente fotografía”

Potente drama de Blake Edwards (“La pantera rosa“, 1963), especialista en comedias. El guión, de J.P. Miller, se basa en el film de televisión “Days of Wine and Roses” (1958), de John Frankenheimer. Se rueda en escenarios naturales de San Francisco y alrededores de California y en los platós de Warner Studios. Nominado a 5 Oscar, gana uno (a la mejor canción).

La acción dramática tiene lugar en San Francisco y alrededores, y brevemente en Huston (Texas), a lo largo de unos 6 años (1955-1962). Joe Clay (Jack Lemmon, “El apartamento” 1960, “JFK” 1991), hijo de un actor y una cantante, de los que está distanciado, trabaja como jefe de relaciones públicas de una empresa importante. Su trabajo le obliga a organizar fiestas, con compañía femenina y abundante consumo de alcohol, para ejecutivos de la casa y de empresas relacionadas con ella como clientes o proveedores. A causa de una confusión conoce a Kirsten Arnesen (Lee Remick,  “Anatomía de un asesinato” 1959), secretaria de un directivo de la casa, hija de una familia de origen noruego, educada en el rigorismo luterano. Poco después se casan y tienen una hija, Debbie. Él es simpático, campechano, de trato agradable, solitario, diligente y aficionado en exceso a la bebida. Ella es guapa, atractiva, cautelosa, abstemia y aficionada al chocolate. Vive sola en San Francisco, tras dejar la casa del padre, Ellis (Charles Bickford, “Ha nacido una estrella” 1954), viudo, callado, serio y rigorista, que explota un vivero de flores en San Mateo (Bahía de San Francisco).

El film suma romance, drama y algunos apuntes documentalistas. La obra, décimo largometraje de Edwards (“La pantera rosa” 1963, “10, la mujer perfecta” 1979 ), construye un análisis sincero y detallado del alcoholismo y sus efectos devastadores sobre las personas. Es éste un tema recurrente en la filmografía del realizador.

Apunta los posibles factores causales: relaciones familiares problemáticas, falta de cariño de los padres, educación estricta, predisposición congénita, personalidad frágil, fuerte presión social de la cultura de la resignación, etc. Explica las consecuencias: abandono de las responsabilidades familiares, degradación física, malos tratos, intentos vanos de recuperación, soledad, delirios, etc. Lo que más interesa al autor no son los episodios que jalonan la vida del alcohólico, sino la exploración global de su imparable proceso de autodestrucción.

El guión presenta a unos personajes bien desarrollados psicológicamente. Explica los procesos con coherencia y verosimilitud. Mantiene un nivel alto de tensión dramática, que se despliega en un crescendo administrado con habilidad y mesura. Se expresa en términos sobrios y austeros, con renuncia a grandes efectismos. Hace uso en varias ocasiones de referencias documentalistas. La dilatada extensión temporal del relato (de 6 a 7 años) obliga a realizar saltos de tiempo, que se identifican con suficiente claridad.

El título se toma de los versos de un poema del autor inglés Ernest Dowson (1867-1900), que recita Kirsten de forma premonitoria. Dicen: “Recoged las rosas mientras podáis: largos no son los días de vino y rosas. De un nebuloso sueño surge nuestro sendero, que se pierde en otro sendero“. Son espléndidas las interpretaciones de Lemmon y Remick.

El cine ha dedicado atención al alcoholismo en numerosas ocasiones. De modo monográfico lo ha hecho, entre otros, en los siguientes films: “El campeón” (1931) de King Vidor, “Días sin huella” (1945) de Billy Wilder, “Mañana lloraré” (1955) de Daniel Mann y “Leaving Las Vegas” (1995) de Mike Figgis.

La música, de Henry Mancini (“El guateque“, 1968), ofrece una partitura de cortes ligeros y bailables de acompañamiento, dramáticos y estremecedores (solo de corno francés a cargo de Vincent de Rosa). Incorpora la canción de voces mixtas “Days of Wine and Roses” (Mancini y Mercer). Añade dos temas ajenos: “Rock-a-Bye Baby” (Effie I. Canning) y “I Only Have Eyes for You” (Harry Warren). La fotografía, de Philip Lothrop (“La pantera rosa“, 1963), en B/N, aporta imágenes de luces contrastadas, emocionantes claroscuros y una descripción visual sincera, meticulosa, sobria y realista, de aires clasicistas. Destacan los planos picados y contrapicados de la escalera de vecinos, del delirio de Joe y del final.

Film bien construido, correctamente documentado y bien interpretado, de elevado nivel dramático, con música adecuada y excelente fotografía.

Nota del autor:
9,0 █████████ (Excelente)

Promedio de notas:
8,1 ████████ (Muy buena)

Filmaffinity: 8,2 | CINEol: 7,8 | IMDB: 7,9 | LGEcine: 8,5

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COMENTARIOS DEL EQUIPO LGE

D. Karasu
“Nos encontramos ante uno de esos raros ejemplos donde se transmite toda la magia que el cine puede dar. Bajo un sólido guión y unas maravillosas interpretaciones, el crudo drama que cuenta la historia se muestra con una naturalidad que hace que en ocasiones olvidemos que lo que estamos viendo es una película, proyectándose sin ningún paliativo el declive humano que produce el alcoholismo. Un film en el que descubrí que Jack Lemmon es uno de los mejores actores del cine norteamericano de todos los tiempos. La película en la que nos enamoramos de Lee Remick.” 8.

Written by Miquel Alenyà

Colaborador de LGEcine

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