Título original: Los cronocrímenes
País: España
Primera proyección: EEUU, 20 Sept. 2007 (Austin Fantastic Fest)
Duración: 113 min.
Director: Nacho Vigalondo
Guión: Nacho Vigalondo (idea original)
Música: Chucky Namanera
Género: Ciencia ficción. Drama. Viajes en el tiempo.
Reparto: Karra Elejalde, Candela Fernández, Bárbara Goenaga, Nacho Vigalondo, Juan Inciarte, Miguel Ángel Poo

“Película de culto con denominación de origen […] El gran mérito de esta película descansa sobre dos grandes pilares: la interpretación de los actores y sobretodo, un interesante y meticuloso guión […] una de las mejores películas del cine español y posiblemente con la que más he disfrutado estos últimos años […] Apostar por un género tan desvalorizado dentro del cine español, como es la ciencia ficción, merece un aplauso […] Inmerecido pues que este film esté carente de algún tipo de premio que atestigüe su gran aporte dentro del mundo cinematográfico […]”

Cartel de la película Héctor (Karra Elejalde) y Clara (Candela Fernández) pertenecen a ese tipo de matrimonios que aún siguen amándose a pesar de los años. Acaban de mudarse a una casa en la montaña. Alejados de sus estresantes ritmos de vida, aquel es un lugar apacible, rodeado de un enorme bosque y sin ningún vecino que les incordie. Ciertamente son felices. Para Héctor todo aquello es algo nuevo, de hecho se ha comprado unos prismáticos con la esperanza de divisar algún animal salvaje en la espesura. Esa afición le llevará a avistar una enigmática y bella chica (Bárbara Goenaga) que será la desencadenante de una serie de acontecimientos que le acercarán a un misterioso personaje vestido con un viejo abrigo y cuyo rostro es ocultado bajo un vendaje de color rosáceo. Su encuentro y sus posteriores consecuencias convertirán aquel placentero lugar en un extraño sueño en el que Héctor no desearía estar […] porque lo que no sabe Héctor es que ha tenido un encuentro con un viajero del tiempo.

Los viajes en el tiempo han sido un tema muy recurrente en el cine, la posibilidad de que alguien pueda viajar a otras épocas es demasiado tentadora, saltarse todas las leyes del flujo natural de las cosas, conseguir una pseudo-inmortalidad y adquirir la facultad de poder cambiar algún hecho acontecido es una idea que ha seducido al hombre desde que H.G. Wells nos abriera las puertas de la imaginación con su novela “The Time Machine”(1895). El cine ha tomado eco de este hecho y no han sido pocas veces en la que en la gran pantalla han podido verse viajes en el tiempo, ya sea como resultado de algún misterioso artefacto (“El tiempo en sus manos” (1960), “12 monos” (1995), “Timeline” (2003)), o por algún estado alterado de la mente (“The jacket” (2005), “En algún lugar del tiempo” (1980)), o por alguna anomalía exótica (“Experimento Filadelfia” (1984), “El final de la cuenta atrás” (1980) […] Ya sea desde un punto de vista especulativo sobre la influencia del mismo en la sociedad (“Primer” (2004)) hasta el puro entretenimiento (“Regreso al futuro” (1985)). Lo cierto es que siempre nos han acercado distintas visiones o hipótesis -más ajustadas o no- de cómo sería un viaje (y las consecuencias) en un entorno tan extraño para nosotros como es el espacio-tiempo.
Fotogramas de los cronocrimentes
Con este punto de partida nace esta película, en hacernos la visión de un viaje en el tiempo pero de una forma que jamás lo habíamos contemplado antes.

El cántabro Nacho Vigalongo – director, guionista, actor, bailarín e incluso cantante- se aparta de dos de los grandes arquetipos que se repiten en los filmes de viajes temporales: el primero es que no nos muestra el punto de vista del viajero sino del testigo que contemplará su llegada y sus consecuencias. Y el segundo, es el fin del viaje en el tiempo, el viajero no pretende cambiar un hecho trascendente para la humanidad ni está en ningún momento interesado en inmiscuirse con los seres humanos.

El gran mérito de esta película descansa sobre dos grandes pilares: la interpretación de los actores y, sobretodo, un interesante y meticuloso guión.

Un sólido elenco de actores encabezados por un genial Karra Elejalde que está soberbio en su papel de Héctor, un tipo de mediana edad y sencillo, que no anda preocupado por su físico ni por el estrés del trabajo… su felicidad no se encuentra más allá de los ojos de su mujer, a la cual venera y que por culpa de un extraño hombre, verá como todo parece tambalearse peligrando incluso su vida, y que por su culpa será testigo de una verdad que le pondrá a prueba sus propios límites. Su amada esposa la encarnará una Candela Fernández que consigue transmitir en tan pocos momentos toda la ternura que Clara encierra hacia Héctor, y permanecerá perpleja sin entender nada sobre lo que ocurrirá. Bárbara Goenaga será “la chica del bosque” quien no solo perturbará con su cuerpo a Héctor sino al propio espectador; incluso el mismo Nacho Vigalondo hará sus pinitos como actor haciendo de un incrédulo científico que se convertirá en pieza clave para Héctor. Todos ellos, junto con el viajero del tiempo, hacen un gran trabajo pero sin duda alguna que esto no sería posible si el guión creado por Vigalondo y su forma en cómo desarrolla la historia. La carencia de efectos especiales está recompensado con creces con bastante ingenio. Su director va mostrado poco a poco al espectador (y a su vez al protagonista) cada uno de los pequeños e invisibles engranajes que conformaran el monstruoso engendro que para Héctor se convertirá el tiempo en sí. Donde la realidad que Héctor ve es sólo una imagen mostrada entre dos espejos enfrenados, apareciendo en la película un concepto nuevo… un tipo de claustrofobia en la que será extrapolada a la cuarta dimensión. Y todo esto sucede en un paraje casi idílico, localizado entre verdes valles de Cantabria y Euskadi, que se convierte en una especie de inmenso laboratorio “esterilizado” de presencia humana, incrementando no sólo su aislamiento sino su carácter onírico a la historia.
Fotogramas de los cronocrimenes
Respecto a la banda sonora, el espectador apenas notara su presencia, ya que estaremos acompañados continuamente por los ruidos del bosque, salvo momentos donde el compositor Chucky Namanera creará unos temas que recubrirán de tensión la atmósfera.

Estamos, no me cabe duda, ante una de las mejores películas del cine español y posiblemente con la que más he disfrutado en estos últimos años. El trabajo de Vigalongo es encomiable, tanto detrás como delante las cámaras. Apostar por un género tan desvalorizado en el cine español como es la ciencia ficción, con poco presupuesto y que encima que el resultado sea tan excelente merece, por mi parte, un sincero aplauso.

Inmerecido pues que este film esté carente de algún tipo de premio que atestigüe su gran aporte dentro del mundo cinematográfico, e incomprensible que en Hollywood estén planteando hacer un remake de esta película que de por sí está perfectamente ejecutada.

Película de culto con denominación de origen.

Nota del autor:
9,0 █████████ (Excelente)

Promedio de notas:
6,9 ███████ (Buena)

Filmaffinity: 6,6 | CINeol: 6,7 | IMDb: 7,2 | LGEcine: 7,3

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COMENTARIOS DEL EQUIPO LGE

Sandro Fiorito
“[…] Esperaba ver mucho más que lo acontecido. Quizá por sus buenas críticas, las recomendaciones de amigos o por su envoltura de producto modélico, capaz de hacer mucho con poco. Pero me he encontrado con una película que, exceptuando sus primeros minutos y un agradecido final, ofrece un conjunto bastante irregular, mermado principalmente por un reparto torpedeado por la propia aparición del director -Nacho Vigalondo- con un papel que raya lo pésimo y le hace imposible a un servidor creerse lo que está viendo […] Aunque el argumento parta de una idea bastante original y apunte desde sus primeros compases como algo prometedor, no se utiliza, a mi juicio, correctamente, pues se enreda entre los preciosos bosques cántabros multiplicando hasta la extenuación la historia del motivo que da pie a la trama vivida por su protagonista. Me explico. Generalmente, en un thriller (uno de los géneros en los que puede ser clasificada esta película), suelen explicarte con todo detalle el entorno que rodea a sus personajes y situaciones. Una vez empapado el espectador de lo que sucede y habiéndose desarrollado los acontecimientos hasta alcanzar un tiempo del metraje considerable, la historia da un giro y comienzan a aparecer los detalles más inimaginables. Aquí, el problema, es que esto no sucede una vez, sino dos, tres… y al final se acaba perdiendo el interés por la obsesión de la dirección en reproducir una y otra vez la misma acción pero desde otra perspectiva. Como puntos a su favor tiene, además de su buena fotografía (algo apagada pero en el fondo, fresca) y música (cuando aparece, uno resopla agradeciéndolo), el nivel de entretenimiento que puede llegar a otorgar. Y es que sin ser una gran película, sí que puede contribuir a ser un pasatiempo con el que muchos puedan llegar a disfrutar. Personal y lamentablemente, sólo puedo decir que he llegado a aburrirme viéndola y que no me he sentido envuelto por su trama en ningún momento. He hecho un esfuerzo considerable, intentando buscarle el lado bueno, y la sensación que me queda es la de una película más, que pudo haber sido mucho… y terminó quedándose en unos entretenidos paseos por Cantabria […]” 5.

Written by Diego Karasu

Director adjunto de LGEcine (Redes sociales y contenidos)

Comments

2 Comments

Daniel Rodríguez

Me quedo con la crítica de Sandro, argumentos muy válidos para lo vivido en ella. De paso mis sinceras felicitaciones a todo el grupo encargado de LGE pues desde un comienzo he estado a la espectativa de su trabajo y veo como ha evolucionado a gran escala hasta encontrarme con una proyección muy positiva futuro, de nuevo mis felicitaciones, deseo que mejoren día a día.

D. Karasu

Gracias por tus palabras Daniel Rodríguez, intentamos en lo medida de lo posible ir mejorando la web. Gracias en mi nombre y en la del resto del equipo.

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